viernes, 1 de mayo de 2015

Rompiendo el silencio...

Desde esta semana tengo en mi biblioteca particular un ejemplar de un libro muy especial para mí, ya que ha sido elaborado por algunos / as de mis compañeras del GIPDCE (Grupo de Intervención Psicológica en Desastres, Catástrofes y Emergencias) del Ilustre Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental y en el que he colaborado en su redacción, desde el que se abordan desde la Psicología de Emergencias diferentes casos de suicidio a modo de manual de bolsillo.


La colaboración en la redacción del Libro de Casos de Suicidio fue un proyecto ilusionante desde el principio para mí ya que, desde mi experiencia como psicóloga de emergencias, con una andadura de 10 años, he tenido que enfrentarme en diferentes ocasiones a casos de intentos de suicidio o suicidios consumados y opino que éste es un problema que, a pesar de haber existido en la sociedad desde los inicios de la historia, sigue siendo un tabú y no se invierte en prevenirlo y en facilitar ayuda profesional y tratamiento a las personas que en algún momento de sus vidas, hayan sufrido algunos de los factores o causas que pueden llevar a la persona a tomar la decisión de llevar a cabo la conducta suicida, como el sentimiento de desesperanza, depresión, enfermedad, falta de recursos económicos, falta de apoyo social, etc.

Igualmente, considero que hay mucho que investigar aún en este tema y que los profesionales de la salud y las emergencias, necesitan formación especializada y recursos específicos para poder intervenir con la mayor eficacia. En este sentido la figura del psicólogo / a es importantísima, ya que que nuestra intervención con la persona y su entorno más cercano puede prevenir que la conducta suicida se consume y, en el caso de que ya haya sido consumada, será imprescindible prestar apoyo a los familiares que lo precisen en su pérdida, ya que el duelo en una situación de suicidio puede tener ciertas características que dificulten la elaboración del mismo (sentimiento de culpabilidad, estigmatización por parte de la sociedad, etc) y puede repercutir en que a la larga se pueda convertir en un caso de duelo patológico si no se trata correctamente desde un inicio. 

Según el INE, en 2012 murieron 3.529 personas por suicidio en España, habiendo subido esta tasa hasta un 11'3% con respecto a años atrás y habiéndose alcanzado la tasa más alta desde 2005. Estos datos hablan de muertes por suicidio consumadas pero no de todos los intentos que se han producido en un año. Las muertes por suicidio casi triplican el número de muertes por accidentes de tráfico en nuestro país. Sin embargo, apenas se invierte en prevención en este sentido como sí se viene haciendo en seguridad vial. La prevención podría disminuir significativamente ese número de muertes y de intentos de suicidio y hacer que muchísimas de las personas que en un momento de su vida se plantean esta opción puedan contar con la ayuda profesional que necesitan y mejorar sus recursos de afrontamiento y desistir de esta idea afrontando las dificultades.

Si queréis conocer un poco más sobre este tema y sobre cómo todas las personas podemos contribuir a prevenir el suicidio, podéis escuchar el programa de radio "Plataforma Solidaria" en el que la coordinadora y una de mis compañeras del GIPDCE de Jaén y yo tuvimos el placer de participar para hablar de este tema y romper el silencio a fin de informar y eliminar prejuicios y tabúes que rodean al suicidio. 


Igualmente, quería hacer un llamamiento a las administraciones y organismos competentes para que tomen las medidas convenientes con la finalidad de intentar acabar con este problema que repercute en la pérdida de vidas humanas de forma prematura. 

Decía B. Pascal:

"Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar su pensamiento sin morir".

Y yo, como persona en primer lugar, además de como profesional de la psicología, digo que "lo mejor de la vida es estar vivo" y que, si acuden a la mente de alguien pensamientos que le lleven a la ideación suicida en un principio o a una conducta posterior, siempre hay tiempo para pedir ayuda profesional y buscar alternativas antes de tomar esa decisión que ya sí que no tendría vuelta a atrás...

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